La Historia de la Catedral de Apatzingán


El 24 de julio de 1962, el templo mayor de Apatzingán es elevado a la categoría de nueva Diócesis.

Desde los años cincuenta en adelante, Apatzingán estuvo en proceso de transformación física, social y económica: el campo se ve beneficiado al convertir estas tierras áridas, en ejidos y parcelas de campos fértiles y productivos, pues con los canales de riego y caminos se facilita la labor de los campesinos para empezar las siembras del algodonero y el melón.

Acá en la ciudad, el aspecto físico se transforma. Para el año de 1953 el palacio municipal ya esta terminado, también la Casa de la Constitución y el portal de la misma.

El edificio Bertha, el Hotel Posada del Sol, los portales o fachadas de la Av. Morelos, los de la José Ma. Coss, así como los de la Esteban Baca y frente a Catedral la casa de fachada de cantera de doña Esther Infante, esta también terminada quedando sin remodelar, la finca de la esquina donde actualmente esta la Farmacia del Carmen, que era propiedad de Teodoro Duarte, quien tenía una tienda en ese lugar que se llamó La Estrella de Oro. Todo el centro estaba remodeIado. Solamente quedaba en pie el viejo edificio del templo con su colonial y esbelta torre.

Para esta modernización de la región, tanto en el campo como en la ciudad, el organismo responsable era la Comisión del Tepalcatepec, cuyo vocal ejecutivo era el general Lázaro Cárdenas del Río, teniendo como auxiliares para estas funciones al Ing. Elías Pérez Avalos quien estaba al frente de dicha Comisión y campamento, donde todavía quedan los vestigios de las oficinas de esa dependencia.

Como colaboradores, tenía al ingeniero Jesús Calderón Lastidi, también fallecido recientemente: era cuñado de Lupita Lemus.

En 1953, llega el padre Eleuterio Mandujano a esta ciudad a hacerse cargo de la parroquia, pero... a su llegada se encuentra con que el templo estaba prácticamente a media calle de la Esteban Baca Calderón, hasta donde actualmente esta el camellón.

Ni cuenta se daba de los problemas que venía a afrontar por mandato del obispo Abraham Martínez a suplir al cura Jesús Gallegos quien tantos años estuvo al frente del viejo templo; en la remodelación se le notificó que desalojara el inmueble porque iban a derribarlo sin que el sacerdote tomara muy en cuenta las disposiciones y mejor optó por renunciar ya que estaba muy enfermo.

Mandujano a su llegada, lo primero que recibió fue la notificación del ingeniero Pérez Avalos de que había de desalojar el inmueble porque las máquinas venían a derribarlo.

Mandujano le pidió al ingeniero que lo dejara construir otro templo en los terrenos aledaños, donde muchos años estuvo la Escuela Morelos, donde actualmente se encuentra la Catedral. Pérez Avalos niega la petición y le dice que podrá construir su templo pero en la periferia, en terrenos del Ejido Apatzingán, por donde se encuentra la Secundaria Federal. 1.

El sacerdote le dijo que informaría a los fieles; así lo hizo el domingo en misa recibiendo como respuesta una negativa, lo que así fue informado a Pérez Avalos.

Cuando al Ingeniero Elías Pérez Avalos se le informó de la inconformidad del pueblo sobre la construcción del otro templo en la periferia de la ciudad, se molestó mucho y dijo que mandaría las máquinas a demoler el edificio.

Al saber esto, los católicos se amotinaron y rodearon el edificio cuidándolo día y noche para evitar que fueran a destruirlo. Además hicieron una manifestación hasta las oficinas de la Comisión para protestar contra las ordenes del ingeniero quien los atendió y les dijo que con el no se arreglará nada, que vieran al general Cárdenas, ya que eran ordenes de él.

De esto informó Pérez Avalos al general quien le dijo que entrevistara personalmente al padre Mandujano y lo llevara a la Comisión para hablar con él.

El padre atendió el llamado e hizo acto de presencia ante don Lázaro. Una vez que dialogaron y expusieron sus puntos de vista sobre el lugar de edificación del nuevo templo el vocal ejecutivo dijo al sacerdote que daría el permiso pero con la condición de que fuera una catedral... Esto llenó de gozo al sacerdote.

Dijo el general: " La fisonomía de ese edificio debe ir acorde con la nueva imagen arquitectónica de lo ya construido; El Palacio, La Casa de la Constitución y los portales de las nuevas fincas. Tráigame usted planos de los proyectos para verlos".

Así lo hizo Mandujano y cuando tuvo este material listo se presentó con Cárdenas, le mostró el proyecto, aceptándolo el general y le dijo: "Cuente usted con todo mi apoyo: para empezar, ordenaré que lleven las maquinas".

Y así fue; el trascavo con el que ampliaron las nuevas calles de esta ciudad, se utilizó para derribar el templo y la torre; además llegó una draga para excavar y sacar las miles de toneladas de tierra donde se construyó la cripta, que esta debajo del altar mayor, así como un sótano que esta cegado a mano derecha de la entrada por la puerta mayor de Catedral.

Cuando el general autorizó el nuevo templo le dijo que dispusiera del terreno donde estuvo, o mejor dicho todavía estaba la Escuela Morelos, razón por la que tuvieron que cambiarla a los terrenos de la exposición.

Mandujano, al ver que el terreno no le alcanzaba para la instalación de oficinas, cuartos, etc. le compró o trato de comprarle parte de la propiedad baldía a don Vidal Mendoza quien se lo regaló. Y es donde se construyó el salón anexo y demás instalaciones para el servicio de la administración parroquial y diocesana.

También se elaboró una "maqueta" a escala, la hizo Samuel Lemus maquetista de Morelia quien también hizo la del templo de Acahuato bajo la dirección del padre Soria. Este maquetista es hermano de un arquitecto que auxilió a Mandujano en sus proyectos.

El primer maestro de la obra fue el Sr. Baca; después continuaron el maestro Luis Carrasco y sus cuatro hijos, ellos viven en la colonia Lázaro Cárdenas.

El jefe de operadores de la Comisión del Tepalcatepec era Guadalupe Arroyo, hermano de Mariano Arroyo que vive junto al cine Juárez y era en esos años chofer particular del general Cárdenas. Mariano me dijo que por las noches venían a ver a Mandujano a ver como iba la obra.

También daremos a conocer nombres importantes de quienes nos dieron datos, Así como la publicación de una carta del padre Mandujano donde dice por que no se puede construir la TORRE DE CATEDRAL.

Cuando las autoridades de la Iglesia Católica investigaron el lugar para fundar una nueva Diócesis en Michoacán cuando sólo existían las de Morelia, Zamora y Tacámbaro, al pasar por Uruapan entusiasmaron a los católicos de ese lugar porque querían que allí fuera, pero los investigadores decidieron venir a Apatzingán, lugar muy famoso, principalmente por la Constitución y en esos años por la agrícultura.

Al llegar vieron que aquí era el lugar indicado ya que además se estaba construyendo una Catedral.

Don Lázaro Cárdenas siempre fue un visionario; y si exigió a Mandujano una catedral solamente por el aspecto fisonómico arquitectónico, contribuyó a que ese deseo se convirtiera en una realidad.

Nunca imaginó el padre Eleuterio Mandujano, que el templo que construía llegara a ser en realidad una Catedral. Por eso no diseñó la torre faltante, Aunque actualmente ha evolucionado tanto el modernismo arquitectónico, que no necesariamente se necesita que una Catedral tenga dos torres, como tampoco se le puede prohibir a un templo tener dos torres si no es catedral. Allí tienen ustedes el maravilloso templo de San Juan Nuevo. En el año que se fundó la Diócesis, el padre Mandujano le pidió al obispo Alvarez Tena que lo dejara dos años mas al frente de los trabajos para terminar la construcción: la respuesta y el premio a su trabajo, fue el destierro a la parroquia de Buenavista, donde el sacerdote se enfermó de la diabetes. Después, ya muy enfermo tuvo que irse naturalmente sin permiso, pues no se lo hubieran concedido, a su tierra Tacámbaro.

Después le amputaron una pierna, luego la otra. La ultima vez que visito Apatzingán fue cuando celebraron los 25 años de la Catedral; fue también la ultima vez que lo salude. Años después falleció.

Ultimos datos sobre la construcción de la Catedral: La torre se prosiguió en el 77 con el obispo José Fernández Arteaga, pero ya no siguiendo el mismo cuerpo ni altura, ni con cantera como se empezó; lo demás fue imitación, y nuevo desplazamiento o cimentación. Las obras quedaron inactivas durante muchos años hasta que llego el padre Moisés Torreblanca como cura de la Parroquia de la Asunción, en 1982.

El Padre Moy ha embellecido el ábside con un gran retablo con duela de parota y molduras de imitación cantera, dos retablos mas en los laterales y un medallón a la Guadalupana.

Además, desde que se hizo cargo de la Parroquia de "La Asunción" y con el apoyo del Excelentísimo Sr. Obispo Miguel Patino Velázquez, ha venido trabajando incansablemente, espiritual y materialmente en la ciudad y el medio rural construyendo Capillas y templos con ayuda de la comunidad y pueblo en general, además el mantenimiento del edificio catedralicio.

El Padre Moy está preparando, con el apoyo del señor obispo Miguel Patino, un gran homenaje al desaparecido sacerdote Mandujano que consistirá en remodelar el salón anexo y poner el nombre del sacerdote constructor, una placa alusiva al mismo, y traer (si es posible), sus restos y depositarlos en la cripta que él construyó.

Tal vez también se edite un folleto con datos históricos de la Catedral y los que recabó el que esto escribe el año pasado, a petición del padre Moy.



No hay Cimentación Para la Torre Sur de Catedral
Carta de Eleuterio Mandujano Explicando Detalles de la Obra
Pbro. Eleuterio Mandujano
Ruben Romero 161
Tacámbaro, Mich.
Sr. Dn. Ignacio Díaz
Donato Bravo 50
Apatzingán, Mich.

Estimado amigo:
Cuando se determine la construcción de la nueva parroquia de La Asunción de Apatzingán, Mich., en el año de 1954 se hicieron los estudios necesarios aparte del sondeo del subsuelo donde se construiría el Templo y sus anexos.

Para tales estudios se tomó en cuenta el tamaño del templo, su altura, los materiales que se iban a emplear, haciendo los cálculos para cada una de sus partes: el ábside, la cripta, los arcos del cimborrio que se levantaría airosa y solemne a los 45 mts. y que indicaría a los fieles de Apatzingán la altura del Cielo donde esta la vida de paz y esperanza.

A propósito de estos estudios que entonces se llevaron a cabo, recuerdo que un año en el Colegio de Niñas de la Paz, en el examen público de estudios superiores expuse el problema de la torre del nuevo templo de Apatzingán y las Sritas. Eva Barragán y otra de apellido García, dándoles los datos necesarios lo resolvieron dándonos a conocer en cantidades la resistencia que debían llevar los cimientos para soportar el peso de la misma.

De tal modo que cuando se dio principio a la construcción se tenia un plan determinado con anteproyectos elaborados técnicamente para toda la obra hasta su terminación. Por eso, cuando tomo posesión de la Diócesis el Sr. Obispo D. Victorino Alvarez Tena, le pedí dos años más de tiempo para entregarle el Templo terminado con ventanales, piso de terraza, torre. El presupuesto de la inversión no lo tenía yo sino el pueblo generoso de Apatzingán que durante ocho años me venía ayudando eficazmente, tanto en el trabajo del Templo como en otras obras, a saber, el Colegio de La Paz, la escuela Apatzingán, parroquial para niños, las Capillas de Guadalupe, San Francisco, S. Miguel, la del Rosario, las Capillas han tenido sus cambios y han mejorado pero desde entonces se pusieron al servicio del pueblo.

Poco tiempo después de que tomó posesión el Sr. Obispo Alvarez Tena, por indicación suya tuve que dejar los trabajos y retirarme del lugar con todo dolor de mi corazón...

Por sugerencias de no sé quien, supe que se le estaba haciendo algunas reformas al Templo, en su interior. Destruyendo el retablo consistente en serie de columnas adosadas que sostenían un repison que a su vez sostenía la homasina de la imagen de la Virgen Santísima de LA ASUNCIÓN, Patrona de la parroquia.

De la cúpula tenían basamentas de espesor necesario y capiteles de piedra de donde arrancaban los arcos de referencia y de estos mismos capiteles seguía una cornisa de piedra con bastante vuelo que dividía las paredes y las bóvedas de la nave central, sobre la cornisa se colocaría un barandal de fierro que asegurará el tránsito de personas que hicieran el arreglo y aseo del mismo Templo en sus partes altas.

Todos estos complementos del interior del Templo se destruyeron a base de pica y marro; y además de que el estilo los pedía por la estética del mismo aseguraban la resistencia de toda la construcción. Al destruir tales complementos ciertamente tuvo que falsearse toda la fabrica del Templo principalmente las columnas que sostenían la cúpula.

Y si ahora se destruye la fachada para hacer nueva cimentación de la torre que no necesita por las razones expuestas, seguramente se pone en peligro el Templo ya que en su fachada y en el ábside están equilibradas las fuerzas de resistencia de toda la construcción.

La cimentación de la torre que queda al norte del Templo cuenta con una resistencia suficiente para la misma siempre que siga el mismo estilo ligero y de esbeltez del primer cuerpo, bien puede resistir una altura de 46 mts. con el peso de las campanas y de pilón puede sostener el reloj publico.

El lado opuesto no tiene cimentación para torre.

Estoy a tus ordenes en la Capilla del Seminario y tienes tu casa en Ruben Romero 161, Tacámbaro, Mich., donde estoy para servirte y servir a todos mis amigos de Apatzingán.
Abril 16 de 1976